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Trabajo social

Trabajador social, 46 años, Neuquén, Subsecretaría de las Mujeres

Entrevistadora

Bueno, primero preguntarte: ¿qué edad tenés? ¿En qué año te recibiste y en qué universidad?

Trabajador social

Tengo 46 años. Estudié en la Universidad Nacional del Comahue, acá en Neuquén capital. Me recibí en 2007.

Entrevistadora

¿Me querés comentar más o menos tu área de trabajo?

Trabajador social

¿Mi área de trabajo actual? Sí. Mirá, actualmente estoy trabajando en la Subsecretaría de las Mujeres del Gobierno de la provincia de Neuquén. Estoy a cargo de una Dirección General, que es una Dirección General de Trata y Prostitución. Y vengo trabajando abordando la problemática de la trata y de la prostitución. Por allá, cerca del 2008 más o menos, comencé a meterme en eso, y desde ese año hasta la actualidad vengo trabajando en la problemática, ahora con la Secretaría de las Mujeres, y antes estuve muchos años, 12 años, trabajando en lo que es la Subsecretaría de Seguridad y Gobierno de la provincia.

Entrevistadora

Se llama así, Trata y Prostitución; o sea, hace la diferenciación entre Dirección General de Trata de Personas y Prostitución. Me llama la atención que no es lo mismo, que hay una diferenciación. ¿Y cómo intervienen? O sea, en el caso de trata, entiendo más o menos que por protocolo, digamos.

Trabajador social

Sí, bueno, ponele que sería una secretaría de asistencia a víctimas de trata. Y actúan por oficio: únicamente intervienen cuando llega del juzgado, por ejemplo, y la asistencia es, bueno, material, psicológica y judicial.

Desde el 2009, en febrero del 2009, como para contextualizar un poquito, con un grupo de compañeras (éramos poquitos, pero [yo] el único varón) veníamos abordando la problemática de trata y creamos una agrupación; recién en el 2011 logramos la personería jurídica y conformamos una fundación única en la Patagonia. Actualmente también [es] única en la Patagonia: la Fundación Irene, que es de lucha contra la trata de personas con fines de explotación sexual. O sea que no solamente desde lo gubernamental venía trabajando el tema de trata, sino también desde la sociedad civil.

Cuando salió la primera ley de trata, en el año 2008, en abril, no recuerdo, la provincia del Neuquén, junto a otras provincias, adhiere a esa ley nacional, en un acto muy protocolar que se hizo en Jujuy, donde varias provincias adhieren a esa ley nacional a través de un decreto. Y Nación les envía a cada provincia que se adhirió a esa ley... En esa época eran 100.000 pesos. Y [era] bastante para abordar el tema de trata, más que nada para lo que era en esa época. Se hablaba de lo que era la asistencia y la reinserción social.

Sí, la provincia de Neuquén adhiere a esa ley con un decreto donde crea un programa provincial de abordaje de la problemática. Ese decreto que crea el programa, lo que hacía era crear una mesa a nivel provincial con las instituciones que abordaban la problemática, en el marco del ministerio de ese decreto, que era el Ministerio de Justicia, Seguridad y Trabajo. Yo representaba a Seguridad. Después había otras compañeras que representaban a la Subsecretaría de Trabajo, otras compañeras al Centro de Atención a la Víctima, y quienes veníamos formando parte de ese programa sabíamos... imaginate esa época. No sé, ¿vos qué año naciste?

Entrevistadora

En el 91.

Trabajador social

Ah, bueno, está bien. En esa época ni se hablaba del tema de trata. Muy poco, por ahí por el caso de allá, de Marita Verón, otros casos más emblemáticos, pero no mucho más. Es más, el acceso a la información era limitado, me acuerdo; no como ahora, que ponés en Google o en cualquier buscador y encontrás de todo. Y sabíamos que, como todo decreto en el gobierno, cae cuando cambia la gestión. Necesitamos una ley. Comenzamos a visibilizar la problemática, a instalarla en la agenda pública, y en el 2010 logramos una ley provincial, una de las primeras a nivel nacional, donde [se] crea una comisión interinstitucional que obliga a las distintas instituciones de los tres poderes, Legislativo, Judicial y Ejecutivo, a trabajar de manera articulada interinstitucionalmente en la problemática de la trata. O sea, los obliga directamente. Y ahí, bueno, comenzamos a abordar la problemática. Hay cinco pilares esenciales, digamos. El primero tiene que ver con todo lo que es la prevención, la sensibilización, la visibilización de la problemática y demás. El de detección temprana del delito. El otro pilar fundamental es el tema de la asistencia y la restitución de derechos a las personas víctimas o damnificadas por el delito de trata y explotación. Y los otros dos pilares vendrían a ser todo lo que compete a la investigación del delito y la judicialización, es decir, la justicia.

En base a eso [nos] organizamos. Venimos trabajando hace muchísimos años y actualmente formo parte del equipo de la presidencia, de la persona que preside esa comisión, que es la Subsecretaría de las Mujeres, justamente, donde nos venimos reuniendo los segundos miércoles de cada mes todas las instituciones. Se ha avanzado muchísimo. Hace tres años exactamente, en esta Comisión Interinstitucional hemos logrado [saldar] una deuda pendiente que teníamos, que era involucrar de manera comprometida y obligatoria a las localidades del interior. La provincia de Neuquén está conformada por 57 localidades. Si bien se venía trabajando con esas localidades, pero por ahí desde lo institucional, es decir, cada institución con capacitaciones, talleres, actividades y demás. Comenzamos un proceso de regionalización de la Comisión: recorrimos las 57 localidades y ese proceso terminó en la modificatoria de esta ley que yo te decía, del 2010, a nivel provincial, donde la modificación más significativa fue la incorporación de las 57 localidades a esta comisión. Es decir, que se viene abordando no solo como política pública provincial, sino también con políticas públicas locales, porque hay localidades donde la idiosincrasia y la diversidad geográfica que tiene nuestra provincia hacen que el delito se vaya cometiendo de otra manera.

Fue todo un proceso, digamos, y bueno, se viene trabajando muchísimo. Se ha instalado en el Gobierno. Hay una política pública, digamos, de abordaje de la problemática. Hay un posicionamiento claro. La provincia de Neuquén, desde lo gubernamental, tiene una posición abolicionista, claramente. Tal cual manda la Constitución Nacional y los convenios internacionales y demás. Ay, qué sé yo. Tenemos en esta comisión dos subcomisiones: una que trabaja todo lo que es la prevención, la sensibilización, la visibilización de la problemática, y otra que tiene que ver con todo lo que es la asistencia y la persecución del delito, donde participan organismos nacionales, organismos y organizaciones sociales, ¿eh?, y las instituciones con incumbencia en el abordaje, digamos, en lo que es la asistencia, el rescate y demás. Claro.

Entrevistadora

¿Y en la asistencia a las víctimas, ya sea de trata o de prostitución, cómo se da? ¿Cómo es? Cuando hablo de asistencia me refiero como más material, o bueno, ¿cómo sería la asistencia?

Trabajador social

Mirá, acá funciona lo que en la mayoría de las provincias se llaman centros de atención a la víctima, y en otros lugares, servicios de asistencia a la víctima. A nivel nacional está el famoso Consejo Federal de Asistencia a Víctimas, conformado por cada provincia, por las delegaciones de los CAP, digamos. Y son puntos focales a nivel nacional: acá en Neuquén, como debe haber allá en Tucumán, como debe haber en otras provincias, que las hay, digamos, ¿no? ¿Cómo funciona? Ante una posible situación de trata, que puede ser a través de un contacto o una denuncia, por lo cual [se] actúa de oficio, por un oficio judicial.

O bien por una posible sospecha. Y el equipo, tiene un equipo especializado, el CAP de trata de personas, hace el despeje para ver si es posible víctima o no. Nosotros siempre hablamos, y yo particularmente siempre hablo, de posibles víctimas del delito de trata, porque en definitiva, quien define si es víctima o no es la justicia a través de la sentencia. Nuestra provincia no tiene... es un delito federal. Nuestra provincia no tiene ninguna sentencia firme.

Entonces... pero sí sabemos que hay víctimas. Sí, son, pero lo define la justicia. Lo cual no quita que una de las diferencias que tiene una persona víctima, o posible víctima, de trata con cualquier otra persona víctima de cualquier otro tipo de delito, violencia de género o cualquier otro delito, es que para acceder a sus derechos, la persona posible víctima de trata no tiene que hacer una denuncia. Nadie ha judicializado el caso. Claro, esa es la diferencia con el resto: una persona que es víctima de violencia de género, para acceder a su derecho, tiene que denunciar.

No, bueno. Entonces, desde ahí, sí se han rescatado personas víctimas, sí, muchísimas más, con todo este proceso de regionalización, donde las localidades comenzaron a darse cuenta. No es que no pasara antes. Sí pasaba, pero no lo veían como un delito. Lo veían como otra cosa. Y te estoy hablando de localidades que son comisiones de fomento, localidades de 400, 300 personas, localidades muy chiquitas.

Incorporamos en la agenda pública, también en el abordaje de la lucha contra la trata, a las comunidades originarias. Y te digo que nos costó muchísimo. ¿Por qué? Porque su lenguaje es el mapuzungun, y ahí hay terminologías, términos, conceptos que no tienen traducción, digamos. No, no tienen. Les costó muchísimo hacer el laburo, pero bueno, inclusive el año pasado presentamos un spot; tenemos varios spots sobre trata.

Y el año pasado presentamos uno, a finales del año pasado, donde se puede visualizar el tema del mapuzungun, el tema de las diversidades, el tema de la discapacidad. O sea, interesante, muy inclusivo, digamos, el spot que hemos hecho, y así tenemos [un] montón, ¿no?

Entrevistadora

Te hago una consulta. Mirá, te cuento cómo me viene pasando hasta acá: los trabajadores sociales, por lo menos los que voy entrevistando del norte, ven la prostitución como un trabajo, o por ahí, como dicen: "Bueno, sí, esto es explotación, pero puede llegar a ser un trabajo, por lo menos para resguardarlo".

Medio ambiguo, me venían respondiendo como ni tan de esto ni tan de lo otro, pero sí hay una tendencia a pensarlo como trabajo. Yo creo que también es un poco de desinformación o falta de formación en el tema, porque venía entrevistando gente de diferentes áreas, ¿no? Y sí, va variando lo que me dicen o sus intervenciones con respecto a lo que piensan. Bien, entonces, preguntarte: vos, ya me doy cuenta cuál es tu posicionamiento, pero ¿por qué? ¿Por qué asumís ese posicionamiento con respecto a esta división entre el abolicionismo y el trabajo sexual o la regulación?

Trabajador social

Bien, a ver. Y son varias cuestiones. Primero, no sé si soy abolicionista, pero te lo dije porque soy funcionario. Claro, es que tampoco soy reglamentarista, eso lo tengo muy claro; por ahí soy neoprohibicionista. Ahora te voy a contar un poquito en qué consiste. Pero más allá de eso, la prostitución no la considero, por más ideología que tenga, no la considero un trabajo, no puede ser un trabajo. ¿Por qué? Porque hablamos de personas. Y en la prostitución hay diferentes concepciones de acuerdo al posicionamiento que cada uno tenga. Yo voy a tratar de ser lo más objetivo posible.

La cuestión acá es que cuando se habla de prostitución, siempre se ha hablado de la persona que está en situación de prostitución. ¿La puta, [la] persona trans? Sí. Y a veces, muy de vez en cuando, se habla del proxenetismo: de los cafishos, de los fiolos, de la madame, del nombre que cada uno viene a poner.

Bien. Y no se habla... Aparte, el término prostitución es denigrar a la persona que está en esa situación. Porque en realidad no se habla de quien demanda, sostiene y genera todo este comercio, digamos, con los cuerpos de las personas que están en esa situación, que son los varones prostituyentes. Sí, por eso hablo yo... siempre hablamos de persona prostituida, que tiene otra connotación. En calidad de persona prostituida quiere decir que hay alguien que la coloca a esa persona en esa situación de prostitución.

Es decir, la prostitución, más allá de las concepciones que hay, es una violencia extrema hacia las personas. Se las denigra, se las convierte en una cosa. ¿Por qué? Porque al pagarle a una persona, al pagar un viaje o lo que fuese, tiene el derecho a hacer de esa persona lo que quiera. Sí. ¿Entonces dónde hay consentimiento? Ahí donde hay voluntad, la voluntariedad está viciada por una vulnerabilidad, por una necesidad.

Entrevistadora

Es decir, que son violaciones.

Trabajador social

Bien, pongámoslo en estos términos: son violaciones reglamentadas. El pago deja la conciencia libre de la persona que paga. Claro. Entonces no podemos hablar de que es un trabajo y de que es el oficio más antiguo del mundo. Mentira. No fue el oficio más antiguo del mundo. Es más, habría que ir a retomar esos años antes de Cristo: ¿cómo surge el tema de la prostitución? Tiene que ver con la religión, digamos, para darle al sacerdote… brindarle los honores. ¿A través de qué? Las mujeres. ¿Pero eran mayores de 18? No. Entonces se habla de esto: una prostitución infantil, mal llamada prostitución infantil, porque [es] explotación sexual.

¿Y una pornografía o una prostitución adulta? No. Hablamos de una prostitución buena, que es la reglamentada, la de las chicas, las personas en esa situación que están por su propia voluntad y demás, y una prostitución forzada, que es la trata. ¿Me seguís? Cómo es la cuestión acá, la discusión.

Por eso tenemos esto del debate. Si hay que reglamentarlo, no hay que dejárselo a las personas que están en esa situación de prostitución, a quienes la vivieron. Hay muchísimas personas que se consideran sobrevivientes de la prostitución y de la trata. Otras no, porque cada corriente tiene sus propios intereses, digamos, no pongamos este término... no interesa si [son] algunos intereses económicos, no, pero lo tiene que ver desde ahí, qué sé yo. Te puedo decir con precisión datos de la OIT, la Organización Internacional del Trabajo: el 80% de las personas que están en el mundo en situación de prostitución ingresaron cuando tenían 12, 13 años. Ingresaron porque… porque no querían. Pues fueron violadas y fueron introducidas en el circuito de prostitución. Ahí está la cuestión. Entonces, después tiene que ver con otras cosas, de la OIT, como excusa. Otro fundamento tiene que ver con que no queda otra: ¿no hay opciones, no? Y siempre se dice, se habla, y la verdad que a las personas no les quedó otra. Claro, porque tenían que llevar para la olla en la casa, lo que fuese. ¿Me seguís?

Esto de que [se] dice que uno elige: uno elige cuando tenés realmente opciones. Cuando no te queda otra, no te queda otra. Ahora, ¿qué pasaría si no hubiera consumo? ¿Qué pasa si la mayoría, [que] son varones, no consumieran, no pagaran por sexo?

Es decir que la responsabilidad de todo esto son… somos varones. Y ahí nos metemos en toda la parte de lo que es el capitalismo, el patriarcado y demás. No tiene que ver con eso, porque si no hubiese demanda...

Entrevistadora

¿Existe algún trabajo en conjunto, por ejemplo con el Ministerio de Trabajo, por nombrar alguno?

Trabajador social

Sí, por eso mismo, de lo que yo te decía: desde esta comisión participan todas las instituciones del poder. Claro, sí, sí. A ver, como para ir cerrando esto, lo de la diferenciación: ¿la prostitución promueve la trata de personas? Sí, la re promueve. Y lo que está de fondo, atrás del famoso debate de si reglamentar o no reglamentar, tiene que ver con los intereses económicos que hay. Claro, hoy en día a nivel mundial el negocio [con el] que mayor dinero se recauda [es el] de la prostitución en todo el mundo, superando la venta de drogas, la venta de armas. Imaginate. Imaginate en los países, más que nada latinoamericanos, blanquear toda esa guita. Hay países que han reglamentado, como Holanda, Alemania, Austria.

Y al reglamentar se convirtieron, el proxenetismo, que está prohibido en nuestro país desde 1936, el proxeneta, el cafisho, el fiolo, la madame, en empresarios, empresarias. Y las personas en situación de prostitución, es decir, las personas prostituidas, en trabajadoras sexuales. Y en los registros de esos países que reglamentaron son todas personas inmigrantes de Latinoamérica. O sea, ¿qué está pasando? Es plata. ¿Vos tenés un prostíbulo? Yo tengo otro. El tuyo está en regla: compartís las ganancias y demás con las personas que están trabajando. Y el mío no está en regla, porque son todas víctimas de la trata, son forzadas, digamos, no, el 100% es para mí. Y donde el cliente puede hacer lo que quiera. Y el tuyo no, porque, es más, te dicen un par: "Este fin de semana largo vamos a ir a tal lugar". Es un negocio. ¿Es eso?

Un negocio que ha crecido, que viene creciendo, que cada vez se buscan personas más chicas, de menor edad: 11 años, ocho años, nueve años. Ha incrementado en los últimos tres años, más que nada con lo de la pandemia, el tema de la explotación infantil. Muchísimo, de varones, ha crecido bastante. O sea, ahí está la cuestión: es responsabilidad del consumo. Por eso nosotros acá desde Neuquén, hace cuatro años, comenzamos una gran campaña de concientización vinculada a la desnaturalización del consumo del sexo pago y la visibilización del varón prostituyente. Se ha trabajado muchísimo, se viene laburando muchísimo, y así como nos costó instalar el tema de trata de personas, ¿no?, y lo instalamos, estamos, creo, rompiendo ciertas barreras culturales en el desaliento del consumo del sexo pago.

Es que ahí tiene que estar el tema: tenemos que no hablar de si está bien, si está mal que la mujer... No, nos tenemos que replantear si los varones tenemos el derecho de acceder a los cuerpos de las mujeres. Porque en la prostitución, en la trata, en la explotación sexual y demás, la cuestión que está en juego acá es que la otra persona, que está siendo explotada, que está siendo prostituida, no es persona, es una cosa, que se transforma en un agujero, en un culo o vagina. ¿Me seguís? Sí, es eso. Entonces, ¿tenemos nosotros el derecho de acceder? [Esa] es la pregunta.

Entrevistadora

¿Les llegan mujeres a las secretarías que les dicen que son autónomas o que están por su propia cuenta? No sé, pidiendo algún tipo de asistencia.

Trabajador social

Sí, nos han llegado en la pandemia. ¿En qué pandemia? Hemos... nos han llegado situaciones. Somos una subsecretaría de las mujeres que no hace asistencia, porque el organismo que hace asistencia es Desarrollo Social.

Si bien hay un Ministerio de las Mujeres y la Diversidad acá en la provincia, el trabajo sí lo articulamos con Desarrollo Social, eso sí se articula y demás. Nos han llegado, más que nada en pandemia, personas en situación de prostitución, y algunas se consideran autónomas, otras no, otras porque no queda otra. Y lo que yo venía explicando, las opciones: hemos armado un programa que tiene que ver con esto de generar opciones. Y bueno, varias personas han dejado esa situación para estar en otra situación, digamos, de no prostitución, de acceder a un trabajo.

Por ejemplo, mirá, tenemos una compañera trans que fue víctima de trata de personas. El juicio todavía está... su causa está elevada a juicio, y está trabajando con nosotros hace cuatro años. No, es una compañera, y cada vez... Primero, obviamente, le costó muchísimo adaptarse al ritmo de laburo, al ritmo de oficina, a cumplir un horario de 8 a 15, a mirar a los varones a los ojos, a compartir espacio. Un año que sí, que no, que seguía, que no, y así. Y hoy en día es una compañera más, digamos.

Esto que vos... sí, lo cultural, lo naturalizado que está [que una] persona trans tiene que estar en la prostitución, en la sociedad, con todavía menos opciones, digamos, que una mujer, sí.

Esta compañera tiene una pareja que también es trans, y le cuesta. Todavía le cuesta salir de la situación de prostitución. ¿Le cuesta? Sí, sí, pero venimos trabajando, venimos acompañándola, orientándola, apoyándola y escuchándola, generando algunos programas, bueno, todos los programas que hay ahora de Nación y demás. Pero cuesta. No es decir: "Che, mirá...". No, no, es mucho. Vos pensá del lado del varón: un niño, entre los ocho y nueve años, según UNICEF, recibe en alguna aplicación imágenes de contenido sexual. Y todo niño, una vez que deja de ser niño, se convierte en un posible consumidor de prostitución. O sea, hay que trabajar en las infancias. Y esto, volviendo a lo de la charla al principio, si reglamentar o abolir, ¿no? Y yo decía, no, soy un neoprohibicionista, digamos, desde mi concepción, desde mi formación inclusive también. Es una fusión entre lo que es el abolicionismo y lo que es el prohibicionismo. Hay países donde está prohibida la prostitución, donde prohíben, condenan y castigan a los proxenetas, a las personas víctimas o que están en esa situación y a los que consumen. Este neoprohibicionismo deviene del modelo nórdico, digamos, de Suecia y de otros países nórdicos, donde condenan, por supuesto, a quienes facilitan el ejercicio de la prostitución, a los proxenetas, los cafishos, a los empresarios que están reglamentados en los países donde está reglamentada, y a los que consumen, es decir, a los varones. ¿La mayoría, no? ¿Por qué? Porque se basan en la idea, que comparto totalmente en la ideología, de que no podemos hablar de violencia de género, de igualdad de género, cuando en esa condición, en esa transacción, no tenés igualdad; equidad no la tenés, porque el que decide [es] el que paga.

Somos los varones los responsables, y hay que laburar ahí.

Entrevistadora

Mi última pregunta era en torno a la virtualidad: es un ingreso económico para un montón de personas, ¿cómo lo ves vos? ¿Puede o no traer problemas más graves?

Trabajador social

Es que ya viene trayendo. Con la pandemia, sí, [se] generó un incremento en las plataformas de contenido sexual, creció exponencialmente, y de ahí todo lo que deviene, ¿no? El grooming, por ejemplo. Esto llevó a que las redes de trata utilicen otras metodologías: esa idea de la Trafic blanca no existe más, la Trafic blanca ahora es el celular, desde ahí te captan. Desde el consumo, sí, creció muchísimo.

La mal llamada industria del sexo (digo mal llamada industria porque no es una industria, porque no produce nada) ha utilizado las famosas plataformas, y a través de las fachadas de OnlyFans y todo eso, donde de repente aparece un obrero migrante ilegal (la ilegalidad no existe más en nuestro país, para que lo sepas, desde el 2010, porque siempre está la figura esa de "te retengo el DNI para que trabajes", y la persona sin DNI no puede ir detenida), vulnerable en todos los sentidos, y te cuenta que en tres meses creció económicamente. Todo mentira, en realidad. Es más, si googleás vas a encontrar que se desbarataron redes de trata que se encargaban de promocionar cuestiones por internet.