Rosa María · Trabajadora social, Tucumán, asistencia a víctimas de trata
- Recibida hace pocos años; su tesis fue sobre trata. Trabaja en un programa estatal de asistencia a víctimas de trata y en el ámbito penitenciario.
- Interviene por orden judicial, incluso en allanamientos.
- Transcripción editada: se corrigieron ortografía y puntuación y se quitaron muletillas, sin cambiar lo que se dijo.
La primera pregunta es: ¿cuántos años tenés? ¿Cuál es tu lugar de origen
y en qué año te recibiste y en dónde te recibiste?
Bueno, mi nombre es Rosa María. Yo soy trabajadora social. Me recibí en 2022, pero vengo trabajando como técnica sin matrícula desde tercer año de mi carrera, o sea, hace ya tres o cuatro años. Bastante, ¿eh? Y tengo dos años en ejercicio desde que me recibí. Ya tengo mi título de grado también. O sea, no estoy cursando, sino que ya estoy con mi título de grado. Mi tesis también fue sobre trata de personas. Yo trabajé sobre la restitución de derechos de las mujeres asistidas por el Programa de asistencia del tema de trata, especialmente con mujeres con fines de explotación sexual. Actualmente trabajo en el programa. Formo parte del equipo del punto focal provincial, que viene a ser el programa: el programa representa al punto focal provincial de la provincia de Tucumán. También trabajo en el Servicio Penitenciario como trabajadora social. También formo parte de un equipo interdisciplinario, donde también abordo… Sí, bien, mi unidad de observación y de intervención tiene que ver con las personas…
¿Y vos cómo lo definís cuando…?
Aclaro esto porque tengo como las dos miradas. Claro, trabajo con las personas imputadas y trabajo con las víctimas.
Claro. Vos, por ejemplo, en los informes, ¿cómo lo categorizás cuando no es una situación de trata, sino cuando ejerce la prostitución?
Generalmente, al menos, el programa interviene por oficio. Sí. O sea, interviene cuando se está frente a una situación de trata. Para eso hay una investigación previa de la fiscalía interviniente. Y nos está pasando, nos ha pasado este último tiempo, en donde [en] dos allanamientos nos encontramos con chicas trabajadoras sexuales organizadas, trabajando de forma colectiva. Yo a las chicas les digo trabajadoras sexuales.
¿Por qué? Porque cuando uno va a empezar a estudiar e investigar lo que hace referencia a estos espacios donde se trabaja y se brinda este servicio… Cuando yo comencé, en realidad tenía como una mirada más abolicionista. Sí, pero eso me fue pasando y se fue transformando. Porque nos ha pasado el año pasado de encontrarnos con chicas, en realidad adolescentes de entre 19 y 20 años, que estaban trabajando como trabajadoras sexuales. ¿Cómo te puedo explicar? Ellas sabían y tenían conocimiento del trabajo que estaban haciendo. Lo que ellas desconocían en realidad eran los indicadores que hacen referencia al delito de trata. Sí: esto de que otra persona lucre con tu cuerpo y obtenga un beneficio de lucro. La mayoría de las chicas hoy en la trata en Tucumán… Ya no se trata de la trata dura que se decía antes, sino de una captación a través de una situación de vulnerabilidad que atraviesan esas jóvenes o adolescentes o mujeres, porque en realidad el grupo etario arranca de los 18, y nos podemos encontrar hasta mujeres de 40 a 45 años, que nos encontramos en los últimos allanamientos.
Hasta esa edad, más o menos, a ver, más o menos [es] el grupo etario que se encuentra en los allanamientos de las chicas que trabajan. Pero ellas están totalmente conscientes, por así decirlo, ¿no?, de que están prestando un servicio. O sea, no están de ninguna manera en una situación… engañadas, ni mucho menos. El delito acá en Tucumán se identifica puntualmente por la obtención de un lucro: cualquier persona que tenga un lucro por un trabajo ilícito, por el cual no es remunerado, no está blanqueado, no hay aportes. Hoy se habla, en los estudios de esto, de cómo la trata con fines de explotación sexual está ligada también a la explotación laboral. Porque no está contenida ni contemplada dentro de lo que hace el delito… a una actividad legalizada, ¿no?
A pesar de que hoy existe AMMAR acá en Tucumán, que es la Asociación de Mujeres Trabajadoras Sexuales, que existe en Tucumán y está vigente. Pero no está legalizada. Si bien es un movimiento de mujeres que está luchando por esa legalización, están solamente agrupadas como sindicato, y no tienen todavía mucha convocatoria.
Sí, sí. En el caso que comentabas, en el que las mujeres son conscientes de que están brindando un servicio, ¿cómo son las intervenciones con ellas? Primero preguntar cómo son las intervenciones y después, para vos, cómo sería una intervención ideal, teniendo en cuenta que por ahí uno no puede hacer la intervención que quiere por la falta de recursos, ya sean materiales o humanos. ¿Cómo creés que habría que intervenir, por ejemplo? O sea, ¿cómo se interviene y cómo creés vos que deberían intervenir? ¿Y si es que hay que intervenir?
Como te digo, nosotras intervenimos siempre por un oficio judicial. Primeramente, que nosotras esa opción… no vemos si queremos intervenir o no intervenimos, ¿sabés? O sea, nuestra intervención ya viene con una demanda específica. El equipo puede intervenir de dos maneras, las trabajadoras sociales. En el programa tenemos la particularidad, sí, de acompañar desde el momento uno. ¿Qué significa el momento uno? Tenemos dos instancias en las que podemos intervenir. Una es la instancia de allanamiento, que es una intervención que en realidad no es la más ideal, porque obviamente se trata de un contexto que requiere un cierto grado de violencia, un cierto grado de tensión, en el que vos llegás a ese lugar y las personas con las que trabajamos, las personas por las cuales vamos nosotros a esos lugares, no se reconocen víctimas. Es una realidad que nos pasa. Las chicas tienen como una actitud [que] por ahí puede ser hasta violenta hacia nosotras. Muchas veces nos dijeron: "Me estás quitando el laburo. Este es mi laburo, ¿me entendés? Yo tengo tres hijos". Me pasó en uno de los últimos allanamientos: "Vos le estás quitando el pan a mis hijos". Y bueno, explicarle que en realidad no es algo que yo estoy haciendo, sino que es una medida judicial, porque el programa no interviene de otra manera. Te vuelvo a repetir: nosotras vamos por una orden de un juez, el cual determina que el programa tiene que abordar esa instancia. La instancia de allanamiento es una instancia de acompañamiento y de información de la medida que se está llevando, al margen de que está Gendarmería o la Policía Federal informando de sus derechos y qué sé yo. Pero nosotras entramos ahí también como [para] acompañar esta medida y sacar a las chicas de esos contextos. Van con nosotras al programa a una instancia de entrevista, les explicamos por qué estamos ahí, que es una medida del juez, que están consideradas víctimas. Algunas hablan, algunas sí; generalmente no. Tiene que ver mucho la experiencia de la profesional para llegarles, a que se cree un lazo. Ese es un lugar que ocupamos mucho las trabajadoras sociales; por ahí las psicólogas no tienen tanta entrada. Nosotras entramos más por lo vincular, por ejemplo si tiene hijos, etcétera. Si ella tiene alguna duda de la medida o de lo que está pasando, explicarle de la manera más simple y que ella se sienta más contenida. La otra instancia que se puede dar es la de intervención por oficio, en la que un juez solicite que… determinada persona no estuvo en el allanamiento, pero alguna compañera la nombró.
Las trabajadoras sociales en el programa tenemos en cuenta el tema de los indicadores del delito, que tiene que ver con la especificidad de la intervención. Estas son cosas que nosotras hacemos habitualmente en el programa: las trabajadoras sociales utilizamos la metodología del trabajo social desde el acompañamiento sostenido, reconociéndote como sujeto, como persona que tiene derechos vulnerados, descreída de las instituciones, y las etapas de intervención.
¿Cuánto duran estos acompañamientos?
Depende. Hay intervenciones de colegas que ya se fueron del programa y yo continúo con sus intervenciones. Tres o cuatro años, que es lo que tarda en que las causas se eleven a juicio, pero no todas las causas llegan a juicio, y es algo que estamos evaluando, porque nosotros somos un programa que trabaja como mediador con otras instituciones: somos una coordinación, dependemos de [una] instancia política.
¿En el caso de que ellas quieran seguir ejerciendo…?
Nos pasa, tengo casos así, te puedo contar desde mis intervenciones: acompañarlas, incluirlas con la doctora Reina, porque ella trabaja mucho con educación sexual, trabaja mucho con las tareas de cuidado, cómo me cuido siendo una trabajadora sexual. Apuntamos a que, si ellas deciden seguir trabajando, nosotras seguimos acompañando. Entonces las chicas siguen recibiendo ayuda del programa con los recursos del Estado provincial y nacional: acceso al Potenciar Trabajo, que no todas las instituciones lo tienen, nosotras lo tenemos, una ayuda económica nacional de 240.000 pesos.
Nosotras no somos quiénes para juzgarlas, no lo hacemos. Hacemos total escucha cuando dicen que continúan trabajando. Lo que sí hacemos es acompañar en su cuidado personal.
De repente es un espacio del Estado donde pueden confiar, no se sienten estigmatizadas y les brindan recursos y acceso a derechos.
Nuestra función debería ser de informes no vinculantes, pero terminan siendo vinculantes por la falta de recursos en otras instituciones. No le decimos qué es lo que tiene que declarar, sino que le explicamos el ordenamiento de las cosas. Yo le digo compañeras a las chicas porque somos como un equipo. Las trabajadoras sociales trabajamos sobre la historia de vida y sobre qué podríamos llegar a trabajar; hacemos eso, un acompañamiento. Hacemos derivaciones en el caso de que sea considerado por las psicólogas, porque en el programa no hacemos terapia. Lamentablemente, la mayoría no accede a tratamiento psicológico. Pero cuando viene con cuestiones fuertes, trabajamos para sostenerlo a través de redes institucionales, por un previo informe interdisciplinario, derivando a servicios de salud mental, dando cuenta para evitar la revictimización de las chicas. Bajo ningún punto decimos "son víctimas de trata". A veces se las acompaña, a veces no, pero acompañamos como institución, intentando fortalecer las habilidades y la autonomía de las personas.
¿Cuál es el porcentaje de chicas que acceden a los recursos materiales con los que cuenta el programa?
Casi todas acceden a los recursos materiales con los que contamos, y esos recursos son conquistas estratégicas. No todos los puntos focales cuentan con aquellos recursos materiales de asistencia directa.
¿Conocés trabajadoras sexuales virtuales?
Sí, una de las chicas con las que trabajo hoy está embarazada y no puede trabajar, entonces vende contenido. Es una forma que ella tiene de valerse de sus recursos. Desde mi mirada personal, no la juzgo, trato de acompañarla desde el lugar que puedo. Hoy trabajo desde la prevención del delito, pero también me pasa de encontrarme con chicas que están trabajando de forma voluntaria en privados o que venden contenido. Esas páginas existen y ellas suben su contenido ahí, al margen de sus redes sociales.
Tengo una chica de 19 años que me contó y me dijo porque es la forma que tiene. Hoy está en una situación de extrema vulnerabilidad, sus redes vinculares la expulsan y esta es la forma que encontró. Mi mirada con las chicas que siguen trabajando siempre es desde el acompañamiento, escucharla.
Nos pasó de encontrar tres compañeras que estaban organizadas trabajando, ninguna fue regenteada, no había nada de eso, nadie tenía retención de ninguna; solo se juntaba el dinero para el departamento. Es una modalidad que opera hoy. Se trata de chicas que están decidiendo trabajar; en esos mismos departamentos graban su contenido o también trabajan.
Nosotras consideramos que si, desde el relato que traen, y si se sostiene con el tiempo, las consideramos, nuestros informes son tenidos en cuenta. No hay indicadores de trata. Sí podemos encontrar indicadores de vulnerabilidad, pero es un indicador que nos atraviesa, es coyuntural.
Las chicas sostienen el relato, entonces ahí se verifica que no hay situación de trata, no cambia el relato y la causa cae.
Nosotras solicitamos al juez que se tengan en cuenta las declaraciones de las chicas. A veces pueden o no ser consideradas como medio de prueba; generalmente sí, porque con las investigaciones nos quedamos cortos, y en eso también intervenimos nosotras. En este caso que te contaba se tuvo en cuenta y el relato cayó.